viernes, 30 de diciembre de 2011

ME LIBRE DE SU MALDAD


Es díficil hablar de cosas que me han pasado, por lo general soy fuerte, esa imagen al menos la he conseguido y me gusta, la disfruto. He pasado por miles de situaciones con personas a quien he amado con intensidad y eso me ha hecho ver la realidad. No me gusta, la detesto... cierta amargura se ha adueñado de mi corazón, traiciones que me han hecho endurecer mis sentimientos. me he transformado en un ser distinto. Puedo pensar que detras de cada persona disgustada, encerrada, retraída, callada, amargada, apartada existe un pasado doloroso.

Me cuesta mostrar lo que soy, y el escribir esto me sirve de desahogo. He experimentado tanto y me pregunto por qué me duele ser cruel con quien me ha hecho daño, será que ¿Mi corazón está dañado y no reconoce lo malo o por resignarse a dañarse me alerta cuando actúo de mOdo inadecuado?.

Estoy feliz y no se si es malo, pero se alejó de mi alguien que me hizo daño por siete años, salió de mi casa, salió de mi vida, aquel que trata de disfrazar con el parentesco la maldad de sus actos, alguien que de manera vil negaba incluso ayuda a todos de su alrededor, a su propia sangre, alguien despreciable que mantenía la familia como la opción si lo demas estaba mal, alguien que me engaño (al menos eso le dejé pensar) con su labia barata, un ser que a pesar de sus pocos años y su crianza impecable sus actos manifiestan una conducta miserable.

A pesar que era un niño cuando lo vi por primera vez supe en seguida que escondía su mirada fría, nunca pudo mirarme a los ojos, y siempre advertí a los mios de su conducta disfrazada de "juegos de niños", de sus respuestas ofensivas acompañadas de una falsa sonrisa, siempre quice alejarlo pero tenía a milado a su mayor defensor, a mi propio verdugo, que lejos de ayudarme parecía disfrutar cuando me lastimaba, bueno dicen que a la familia se defiende, pero a mi me enseñaron a exhortar a las personas mas aun si se trata de un ser querido, no celebrar sus malos actos, no celebrar su despotismo.

Pero se fue y siento que he renacido, mis hijos son libres de crecer en semejante egoísmo, le tengo que humildemente dar unas enormes y sinceras gracias a Dios por sacar ese mal de mi camino

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